al olfatear bien una madriguera se topa con una liebre dentona y sin pensarlo la toma por las
orejas, en el hocico la libre sangrante le suplica al lobo no ser comida pues es muy flaca y fibrosa, sin sabor alguno.
La sangre despierta cada vez mas el instinto devorador del lobo y no le responde palabra alguna
la libre continua suplicando e intenta confundir al lobo diciéndole que él no puede tener mas hambre que deseos de comer algo rico
El lobo simplemente la avienta hacia arriba y se la acaba de un bocado.
moraleja: todo es relativo el hambre de una bestia no es parámetro de la suplica de un desvalido.
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