viernes, 22 de julio de 2011

Encuentro con la Moat de Rapiña

       Erniel partió de Forjonia con los fulgurosos rayos del sol de mayo agrediéndole la cara, pero decidido a honrar la vida de su padre y convertirse en lo que tanto anhelaba, partió montado en Jimoteo su caballo, un tordillo palomino que su hermano había criado desde pequeño, llevaba consigo las cosas para emprender su viaje, una espada ropera, un saco al hombro con toda clase de utensilios, su escudo, un mapa del mundo antiguo y todo su heroísmo recién nacido ante la adversidad.
       Después de dejar el reino llegó a una aldea poco poblada, donde preguntó acerca de una princesa que pedía ser rescatada, la princesa Amarena, según los habitantes de la aldea había sido internada en el bosque quince años a tras por su malvada madrastra la reina Joboga y había enviado a sus súbditos a embrujar el bosque, Erniel sintió la aventura en cada fibra de su ser y algo le decía que era la situación perfecta para lograr su cometido, de seguro la princesa sería encantadora y aceptaría casarse con él si la rescataba.
        Erniel se internó en el bosque, era lúgubre y oscuro como los aldeanos le habían advertido, se respiraba un frío seco entre los ensinos y Jimoteo parecía no querer avanzar; pasaban las horas y se internaba cada vez más en el bosque sin enontrar ningún indicio de la princesa, hasta que de pronto un ruido abrumador se escucho entre las copas de los árboles.
         Al príncipe le corrió el gélido sudor del temor por la espalda y venciendo sus miedos se atrevió a preguntar: ¿Quién anda ahí?, entonces un chirrido de espanto reventó el silencio y bajó de las copas un ave gigantesca, con las patas alargadas de color naranja, escamosas y delgadas, era casi del doble del tamaño de Jimoteo quién relincho y se poso sobre sus patas traseras, Erniel se alarmó y para darse valor le pidió quietud a su noble caballo; de su espalda desenvaino su espada y tratando de ver bien al ser que lo atemorizaba confirmo su sospecha, era una Moat, terrible ave de rapiña que se creía extinta, Erniel acudió al encuentro y se topó con el afilado pico del monstruo que tenía un aspecto mas reptil que emplumado, el joven atacó primero lanzándole un fuerte espadazo en el pico mismo que fue contraatacado de manera inmediata, el pico golpeo el costado de Jimoteo y Erniel salió disparado por el aire.
          Con un intrépido salto Erniel se puso de pie y regreso a donde estaba el ave chirriando y moviendo la foresta con un aletear imparable, el joven temeroso pero osado tomo la espada y con todas sus fuerzas se lanzó hacia las largas patas de su amenaza, logró despojarla de una y un fuerte aleteo y mas chirridos ahora de dolor enmarcaron el bosque, un chorro de sangre comenzó a formar un charco a los pies del príncipe y recibió un picotazo en el brazo que apenas y pudo esquivar rosandole el hombro, Erniel se aferro al pico y montó al ave coja que revoloteaba sin parar, al caer en su espalda sembrò su espada con poderío y el ave se desplomó en el suelo en señal de victoria para el príncipe.
          ¡Lo logré!, le grito Erniel al caballo que parecía mirarlo con incredulidad, ¡he matado a ésta terrible bestia! y aún con la adrenalina por todo el cuerpo degolló al ave y tomo algunas plumas largas de su cresta para guardarlas en el saco.
           Erniel siguió su andar por el bosque y pensaba que una Moat no nadaría sola por ahí y que de seguro habrían más, caminó por sigilo y a lo lejos vio un claro entre los árboles o quizás el final del bosque, tiró de sus riendas y Jimoteo salió a galope para llegar a la luz.

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