viernes, 22 de julio de 2011

El Misterio de la Torre

          Con una antorcha en la mano y la espada en la otra y tras haber atado a Jimoteo nuevamente a un costado de la torre, Erniel bajaba por el túnel de escaleras húmedas y llenas de maleza para encontrar como subir a la torre, bajó unos quince escalones y el suelo empedrado se sentía no muy seco, caminó a paso lento y en sus adentros Erniel solamente pensaba en la mujer fantasmal del sueño, realmente temía encontrársela en ese pasadizo subterráneo, pues contra aves salvajes y lobos gigantes podría combatir ¿pero que haría en contra de un espectro no viviente?, caminó sigiloso unos diez metros hasta que llegó a una gruesa puerta, tenía un candado enorme, pero el príncipe  con la empuñadura de la espada golpeó con fuerzas rompiendo el seguro y éste cayó a sus pies, empujo la puerta y ésta sin querer ceder se abrió y mostró un caracol de escaleras hacia arriba que parecía interminable.
           El joven príncipe, comenzó a subir, pero después de unos minutos sentía el agotamiento, no había pasado mucho rato desde que logró matar un huargo enorme y ahora subía ésta columna de piedra interminable, no tenía ninguna ventana y se sentía un bochorno por el fuego de la antorcha, Erniel no se deba por vencido y mientras subía pensaba en la princesa que se alegraría de su rescate, imaginaba su regreso a su reino y la sonrisa de su padre, también pensaba en sus clases de escritura y lectura, recordaba las lecciones e historias de los bardos de Forjonia, donde siempre el héroe era su padre le rey Raclovio, y por fin Erniel, el primogénito sobreviviente a las funestas profesías ahora regresaría a su natal tierra de la mano de una princesa.
          Subía cada vez con mayor dificultad, hasta que logró divisar otra puerta, entonces la empujó de una patada y se encontraba hora en la parte mas alta de la torre solitaria en medio del bosque embrujado y habitado por criaturas feroces, habían unas grandes cortinas y tras ellas ventanas, de prisa las abrió y su vista se perdió en el lejano horizonte que mostraba las verdes copas de los árboles y el lejano mar Austral.
           En la habitación circular había una gigantesca cama con dosel y cortinas, Erniel supuso que la doncella esperaría dormida, pues el sol recién había salido, se aproximó a la cama y movió las cortinas para poder mirar a su futura reina, entonces Erniel quedó petrificado ante el extraño bulto en la cama, era una serpiente enroscada de colosales dimensiones, dormía o al menos no mostraba movimiento alguno, El príncipe repaso sus últimos combates con criaturas de gran tamaño, pero una serpiente era ya una burla del destino, entonces, se hechó para atráz y la serpiente se levantó ante él y abrió las fauces y la habitación se oscureció, Erniel escuchó una voz que antes había oído y esta en susurros de la boca de la serpiente le dijeron:
-Eh dicho que te marcharas y que ninguna princesa habita éste lugar, soy Joboga la emperatriz de ésta torre y por tu obstinado capricho de subir hasta mi lecho serás devorado como lo han sido todos los ingenuos aventureros que confían en las leyendas ridículas.
Erniel estaba en completo transe ante la serpiente que lo miraba y le sacaba la lengua, empuño con fuerzas su espada y le respondió al endemoniado reptil: ¿Qué has hecho con la princesa Amarena? dijiste que tenías a tu sobrina cautiva aquí.
- Te he dicho que logró escapar hace mucho tiempo y desde entonces sujetos tontos e ingenuos a han venido a mi torre, pero ninguno había logrado subir, así que hoy no tendré que alimentarme de algún animal si no de tu alma príncipe arriesgado.
-¿Cúal es el secreto de tu torre? replicó Erniel, Me has dicho que eres la protectora de los secretos de tu torre, si he de morir para servirte de alimento, quiero al menos saber que escondes en éste lugar.
        La serpiente bajó la cabeza y el susurrar se convirtió en palabras, la sepreinte tomó la forma de la anciana que el príncipe había visto antes y luego se convirtió en la hermosa mujer que había visto en su sueño, esta en un canturreo casi hipnótico le contaba a Erniel la historia:
-Veras yo fui una hermosa princesa que enviarón por órdenes de su madrastra a habitar ésta olvidada torre, construida por mi abuelo para pasar sus últimos días antes de morir de la terrible peste y lo mismo hiso mi padre; la historia que te han contado ha cambiado de nombres pero realmente Amarena era mi hermana menor que vino a rescatarme ya que ningún príncipe se atrevió a desafiar a las bestias que custodian éste bosque, existen aves gigantescas, lobos colosales y criaturas que no son de éste mundo, Amarena vino a rescatarme y llegó hasta la torre, pero los embrujos de nuestra madrastra impedían que dos mujeres pudieran compartir la torre convirtiéndome a mí en ésta serpiente insensible, al llegar ella a la torre y transformarme en éste horrible ser, decidí esperar a que ella entrara y yo bajar por las escaleras, pero fue inútil, Amarena se distrajo como tu, viendo el horizonte por la altura de éste lugar, pero un Joven la siguió desde la Aldea, un desgraciado Joven que me atacó al llegar a la segunda entrada y me dejó inconsciente, tomó a mi hermana y huyeron dejándome en este terrible lugar como condena a pasar el resto de mis días, por las noches mi alma logra dejar el cuerpo de la serpiente pero siempre al alba regreso a mi cuerpo reptil y ahora tú serás mi alimento.
Erniel tomó con fuerzas su espada y le dijo que no estaba dispuesto a perder la vida por ese abobinable ser, asì que lanzó la antorcha a la cama y en ésta se hizo una hoguera, la mujer volvió a su apariencia de serpiente se levantó y brincó hacia el joven y éste empujó la puerta de salida, descolgándola del golpe, se puso sobre ella y bajó las escaleras sobre la puerta a toda velocidad, la serpiente bajaba las escaleras reptando para intentar alcansarlo, Erniel llegó a la segunda puerta, la cerró y corrió a la entrada, no se detuvo hasta llegar a dónde esperaba Jimoteo y sin pensarlo un minuto más salió a galope veloz de aquel claro con rumbo hacia el sur.

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